El penacho del México antiguo….
El emperador azteca Moctezuma es algo muy codiciado tanto en el Viejo como en el Nuevo Mundo: una corona de plumas de 1,75 metros de ancho y 1,16 de alto.
Un esplendor en verde y azul, con 374 plumas de la cola del quetzal y un anclaje de más de 1.000 placas de oro.
Desde hace décadas, el llamado Penacho de Moctezuma tiene su hogar en el Museo Etnológico de Viena.
Moctezuma II fue un legendario emperador azteca: duro, cruel, dotado para conquistar otros territorios, pero desesperadamente ingenuo en sus tratos con Hernán Cortés, a quien permitió entrar en el país porque había soñado que un hombre blanco con barba liberaría su tierra.
Los españoles llegaron en inferioridad numérica. Con una fuerza que no llegaba a 500 hombres -recién desembarcados de Cuba- se impusieron a los 200.000 habitantes de Tenochtitlan, la ciudad más grande del Nuevo Mundo, y la conquistaron. El propio Moctezuma murió en 1520, en circunstancias no aclaradas.
México lleva mucho tiempo exigiendo la devolución de la corona de plumas de Moctezuma.
El penacho tiene un gran significado histórico y espiritual para los indígenas mexicanos, por lo que según muchos debería ser devuelto a México.
Desde los años noventa, México empezó a recordarle a Austria de su larga amistad y que México había sido el único país en la ONU que se había opuesto a la anexión de Austria a la Alemania de Hitler en 1938.
Austria murmuró vacilante que de alguna manera entregaría el penacho a México si en algún momento se recibía una petición oficial del Congreso mexicano. En poco tiempo ésta estuvo disponible.
Pero Austria siguió sin entregar el penacho.
En primer lugar, habría que comprobar la posibilidad de transportarlo, dijeron en Viena.
Entretanto, Viena hizo restaurar con esmero la corona de plumas durante 2 años. En 2012, se dedicó toda una exposición al penacho. En Viena.
Desde hace 30 años, todos los presidentes mexicanos han pedido que se devuelva el penacho sin respuesta positiva alguna.
fuente: www.dw.com