La mariposa lleva los colores
de la tierra,
el dorado del sol de la mañana,
el azul del cielo infinito,
y el rojo del fuego sagrado
que calienta los corazones
de nuestro pueblo.
Sus alas están pintadas
con recuerdos,
de ríos que han hablado
durante siglos,
de montañas que custodian
antiguas huellas,
de oraciones llevadas por el viento
de generación en generación.
Los ancianos dicen
que la mariposa conoce
el lenguaje de las plumas y los sueños.
Vuela donde los espíritus susurran,
donde la esperanza crece silenciosamente,
donde la sanación comienza
en silencio.
Cada pluma en sus alas
guarda una historia de valentía,
de quienes caminaron
antes que nosotros,
de quienes protegieron la tierra,
de quienes jamás dejaron que
sus cantos se desvanecieran.
Así que cuando la mariposa se eleva,
no vemos solo alas.
Vemos una bendición del cielo,
un recordatorio de nuestros ancestros:
la belleza perdura,
y el espíritu siempre encuentra
el camino de regreso a casa.
Arte de Serín Alar
Poema: Piahn
Indigenous Rythm Circle